Donald Trump acaba de publicar en sus redes sociales algo que no tiene precedentes en la historia moderna: que «una civilización entera morirá esta noche». No un gobierno. No un régimen. Una civilización. Decenas de millones de personas. Miles de años de historia. Y lo ha dicho un hombre con acceso a miles cabezas nucleares. Esto no es retórica. Esto no es fanfarronería. O al menos no puede tratarse como tal.
Lo más revelador no es ni siquiera el tuit en sí, sino lo que ha pasado después dentro del propio campo republicano. Marjorie Taylor Greene, la mayor abanderada del trumpismo más fiel durante años, ha invocado la 25.ª Enmienda. Alex Jones, uno de los conspiracionistas más pro-Trump de Estados Unidos, igual. Joe Kent, que dimitió del propio gobierno de Trump hace semanas, lo mismo. Cuando hasta los tuyos dicen que estás cometiendo una maldad y una locura, algo muy serio está pasando. Y mientras tanto, Trump declara en público que no hay dinero para guarderías ni para Medicare, pero sí para esta guerra multimillonaria que nadie le preguntó a nadie si quería.