Donald Trump acaba de publicar el tuit más delirante de su presidencia: 500 palabras insultando a Tucker Carlson, Candace Owens, Alex Jones y Megyn Kelly, […]

Donald Trump acaba de publicar el tuit más delirante de su presidencia: 500 palabras insultando a Tucker Carlson, Candace Owens, Alex Jones y Megyn Kelly, los mismos que le hicieron la campaña y convencieron a millones de personas de votarle. Los llama estúpidos, chiflados, fracasados. Esto no es un arrebato, es el síntoma de un hombre que sabe que lo está perdiendo todo y no sabe cómo pararlo.

Porque los datos no mienten: desde que Trump ganó las presidenciales, los demócratas han ganado 30 elecciones especiales consecutivas. Han recortado márgenes de 13 puntos de media en todo el país, y hasta en el propio distrito de Mar-a-Lago acaba de ganar una candidata demócrata. El movimiento MAGA no se está fragmentando, se está deshaciendo. Alex Jones pide aplicar la 25ª enmienda. Marjorie Taylor Greene lo llama incoherente. Nick Fuentes pide votar demócrata en noviembre. Y mientras todo eso ocurre, Melania sale a negar vínculos con Epstein que nadie le estaba preguntando, reabriendo ella sola un debate que su marido necesitaba enterrar.

Esto no lo ha derrotado la izquierda ni la prensa. Se está destruyendo a sí mismo, con sus propias palabras, con su propia incapacidad de admitir que traicionó cada promesa que hizo. La pregunta ya no es si va a perder en noviembre, sino cuánto va a arrastrar al Partido Republicano en su caída.