Javier Milei cancela sus entrevistas televisivas a solo tres días de las elecciones argentinas con la excusa de que está «cansado» por la campaña. Sí, han leído bien. El presidente que se dedica a saltar en escenarios cantando con bandas de rock y viajar a Estados Unidos a besarle los zapatos a Trump ahora resulta que está agotado físicamente. Hasta cancela en medios amigos donde nadie le iba a hacer preguntas incómodas.
La estrategia es clara: esconder a Milei para que no hable, porque cada vez que abre la boca la situación empeora. Sus últimos actos en Córdoba fueron un fracaso absoluto de convocatoria, con calles vacías y apenas un puñado de personas. Mientras tanto, su vocero intenta justificar lo injustificable en televisión.