Trump acaba de reconocer públicamente lo que todos intuíamos: tiene pánico a ser destituido. Y no es para menos, porque sus palabras lo dejan clarísimo: «Van a encontrar una razón para hacerme impeachment, me van a destituir».
Pero lo más grave es su estrategia para evitarlo. Porque cuando un presidente empieza a fabricar guerras para salvar su pellejo, ahí ya estamos hablando de algo muy peligroso. Y no es la primera vez que lo hace, recordemos lo del asalto al Capitolio del 6 de enero.
Trump sabe que si pierde las elecciones de medio mandato en noviembre, el Congreso puede quedar en manos demócratas. Y ahí se acabó el cuento. Por eso está obsesionado con «ganar las terms», como él dice. Y por eso está dispuesto a cualquier cosa.