Trump y su gobierno se han reunido con representantes de Groenlandia y Dinamarca, y el resultado ha sido un desastre absoluto. Después de semanas de amenazas en redes sociales, publicaciones denigrantes comparando a Rusia y China con tormentas mientras EEUU es el sol brillante, la realidad le ha explotado en la cara.
Lo que Trump vendió como una «reunión histórica» se ha convertido en una humillación internacional. Groenlandia y Dinamarca han dejado claro que su territorio no está en venta, que las amenazas no funcionan, y que la obsesión expansionista de Trump solo demuestra la decadencia del imperio americano.