Ayer estuve en el acto de Rufián, «Disputar el presente para ganar el futuro», y lo que vi me pareció significativo por varios motivos. No solo porque había una cola enorme en la calle de gente que no pudo entrar, sino porque en directo había 25.000 personas siguiéndolo online. No recuerdo un acto político en España con esas cifras en streaming. Eso nos dice algo.
Rufián fue directo, como suele ser: dijo que tiene miedo, que lo que viene no es la alternancia política de siempre sino algo más brutal, y que la izquierda o aprende a coordinarse o la van a destruir por separado. La pregunta es si eso se puede traducir en algo concreto más allá de un discurso potente.
¿Es esto el inicio de algo o se quedará en un acto bonito?