El director del Centro Nacional Antiterrorista de Estados Unidos, el hombre que el propio Trump llamó «héroe americano» y colocó al frente de la inteligencia contraterrorista del país, acaba de dimitir con una carta que es una auténtica granada. Este veterano de once despliegues en combate, lo dice sin rodeos: la guerra contra Irán es una mentira, Irán no suponía ninguna amenaza real, y Estados Unidos fue arrastrado a este conflicto por presión del gobierno israelí y su lobby mediático. Exactamente el mismo guion que ya funcionó con Irak y las armas de destrucción masiva.
Fox News, la cadena que lleva décadas aplaudiendo cada bomba que lanza el ejército americano, está poniendo en pantalla que esta guerra cuesta 1.000 millones de dólares al día. Que los misiles Tomahawk ya han supuesto casi 900 millones de gasto. Y que esa factura la paga la misma gente que votó a Trump creyendo que iba a parar las guerras. Marjorie Taylor Green, que era de sus mayores apoyos, también lo está diciendo en voz alta: «No reconozco a nuestro presidente. Somos una nación ocupada.»
Trump mintió prometiendo paz, llegó al poder, y ha hecho exactamente lo contrario. Ahora su propio aparato se le desmorona por dentro: dimisiones, aliados que se le van, Fox News pasándole la factura y cada vez más voces dentro de su movimiento diciéndole que lo han engañado. La pregunta que nadie en Washington quiere responder es sencilla: ¿a quién protege exactamente esta guerra?