TRUMP INTENTA DOMINAR A ESPAÑA Y LE SALE MAL. FRACASO HISTÓRICO.

Trump acaba de respaldar públicamente la retirada de las bases militares estadounidenses de Rota y Morón como castigo por la negativa de España a sumarse […]

Trump acaba de respaldar públicamente la retirada de las bases militares estadounidenses de Rota y Morón como castigo por la negativa de España a sumarse a la guerra contra Irán. Y se supone que debería asustarnos. Se supone que debería hacernos correr a disculparnos y prometer que seremos buenos aliados. Pues no. Que se vayan. Cuanto antes, mejor.

Porque lo que Trump llama amenaza es, en realidad, una oportunidad histórica. Rota y Morón no están en suelo español para hacernos un favor: están aquí porque la geografía española es estratégicamente irreemplazable. Ningún general del Pentágono lo ignora. No hay otro punto en Europa con esa posición entre el Atlántico y el Mediterráneo, con esa proyección hacia tres continentes. Eso no se traslada a Polonia ni se improvisa en Rumanía. Y mientras tanto, España ha tenido que aprobar decretos de emergencia de 5.000 millones de euros para amortiguar el impacto de una guerra que decidieron Washington y Tel Aviv sin consultar a nadie y sin importarles lo más mínimo el coste que recae sobre el resto.

La diferencia entre lo que ha hecho España y lo que acaba de hacer Keir Starmer —ceder, autorizar el uso de bases británicas, recibir amenazas directas de Irán a sus ciudadanos— lo dice todo. Decir que no no es cobardía. Es soberanía. Y cada vez que un país aguanta la presión y no cede, el sistema de subordinación transatlántica cruje un poco más. Eso es lo que Trump no puede tolerar: no son las bases, es el precedente.