Feijóo lleva cuatro semanas sin atreverse a decir no a la guerra de Trump contra Irán. Cuatro semanas guardando silencio, llamando al ministro de Exteriores de Estados Unidos, diciéndonos que nos alejábamos de nuestros socios si no nos sometíamos al señor naranja. Y entonces llega al Congreso de los Diputados y suelta su gran argumento contra Sánchez: una foto en un misil iraní. Eso es todo. Eso es el nivel intelectual del supuesto líder de la oposición en España.
Lo más grave no es que sea mediocre, que lo es. Lo más grave es que este señor puede llegar a presidir este país. El tipo que no fue capaz de decir no a la guerra hasta que vio las encuestas. El tipo que compara la situación española con Ucrania sin entender nada. El tipo que mete a Corea del Norte en un debate sobre Oriente Medio. El mismo que habla de terrorismo e inmigración sin darse cuenta de que entrar en guerras es precisamente lo que genera más de ambas cosas. Un nivel que da vergüenza ajena.
España lleva semanas diciendo no a la guerra, y el PP lleva semanas por detrás, como siempre: primero el partido, después el país.