AYUSO ESTÁ MUY NERVIOSA POR SU FUTURO. SE LE ACABA EL CHOLLO.

Isabel Díaz Ayuso está completamente nerviosa y se le nota. La Justicia ha enviado a su pareja al banquillo por fraude fiscal – va a […]

Isabel Díaz Ayuso está completamente nerviosa y se le nota. La Justicia ha enviado a su pareja al banquillo por fraude fiscal – va a tener que responder por defraudar 350.000 euros. Pero en lugar de asumir la realidad, Ayuso sale con una teoría conspiranoica tremenda: dice que los escándalos «tienen la duración que le conviene a Sánchez» y vincula el juicio a su novio con la «agenda mediática» del presidente.

Es decir, según ella, si mandan a su pareja a juicio no es porque sea evidente que ha defraudado, sino porque Sánchez controla de alguna manera la justicia para perseguirla. Ha comprado completamente el argumento del «lawfare», pero curiosamente un lawfare que solo aplica cuando se trata de su círculo.

Lo que más me llama la atención es cómo se contradice: primero dice que es «una inspección fiscal» (mentira, eso ya acabó), luego que «está en sede judicial». Se le nota el nerviosismo y la desesperación por intentar tapar lo evidente: su pareja defraudó 350.000 euros después de forrarse vendiendo mascarillas en lo peor de la pandemia.