Las imágenes de Naciones Unidas no mienten: mientras Lula habla a una sala abarrotada defendiendo la soberanía de Brasil, Milei da su discurso ante sillas vacías. Y es que el «fenómeno libertario» que tanto se vende como imparable resulta que internacionalmente no es más que un títere desesperado.
Trump acaba de confirmar lo que ya sabíamos: van a «ayudar» a Milei a llegar a las elecciones con préstamos millonarios. No a ganarlas, sino simplemente a llegar, porque sin respiración artificial estadounidense, el gobierno libertario no dura ni cinco minutos.
El riesgo país disparado a 1500 puntos, el peso hundiéndose, y el Banco Central quemando 1100 millones de dólares en tres días para evitar el colapso. Esa es la realidad del «éxito» de Milei.