Lo que acabamos de ver en Washington no es diplomacia, es una genuflexión. Trump ha dejado claro que Argentina no es un socio, sino un mendigo al que tiran unas monedas si se porta bien. Y Milei, en lugar de indignarse, sonríe y cuenta emocionado que le dejaron firmar con el mismo boli del presidente.
Tres veces repitió Trump la misma frase: «se están muriendo». Mientras Milei decía que sacó a 12 millones de la pobreza y que Argentina iba rumbo a ser potencia, el presidente de Estados Unidos lo dejó en evidencia delante del mundo entero. Y lo peor es que la televisión estadounidense se está cachondeando abiertamente de él.
Los 20 mil millones no son ayuda, son la soga con la que pretenden atar definitivamente a Argentina al proyecto neocolonial de EEUU. Y todo condicionado a que Milei gane las elecciones del 26. Si pierde, se cierra el grifo. Así de brutal.
Hablamos de la humillación histórica, de las burlas en TV americana, de la cripto estafa de Libra donde su hermana podría estar implicada, y de cómo todo esto puede cambiar el resultado electoral en menos de una semana.