Trump lo ha vuelto a hacer. Desde el Air Force One, con esa desfachatez que solo tienen los que ya no se molestan en disimular, ha reconocido abiertamente que está considerando un tercer mandato presidencial en 2028. Sí, habéis oído bien: un tercer mandato que la Constitución de Estados Unidos prohíbe explícitamente. Y lo peor de todo es que nadie parece sorprenderse.
Steve Bannon ya había soltado la bomba diciendo que Trump es «providencia divina» y que debería gobernar más allá de 2028. ¿Y la respuesta de Trump? «Me encantaría hacerlo, tengo los mejores números de las encuestas». Mientras tanto, los periodistas le preguntan sobre golf como si nada estuviera pasando, el Partido Republicano calla y aplaude, y la democracia estadounidense se desmorona ante nuestros ojos.