González Amador, el novio de Isabel Díaz Ayuso, ha sido pillado de nuevo con las manos en la masa. Esta vez usando un nombre falso dentro de la red de hospitales Quirón para seguir operando y cobrando como comisionista, a pesar de tener múltiples conflictos de interés con la Comunidad de Madrid.
Quirón es la mayor contratista privada de sanidad de Madrid y ha multiplicado su facturación desde que Ayuso y su novio están en el poder. ¿Casualidad? Lo dudo.
Y mientras todo esto sale a la luz, ¿qué hace Ayuso? Atacar a «la prensa del régimen» como si fuera víctima de una conspiración. La realidad es que su novio está investigado por fraude fiscal, ha admitido los delitos, y ahora resulta que operaba con identidad falsa para seguir haciendo negocios con la sanidad pública que ella privatiza.