Mientras Trump amenaza con cortar relaciones comerciales con España si no le dejamos usar nuestro territorio para bombardear Irán, Ayuso decide que el momento ideal es organizar un homenaje al «pueblo norteamericano» desde Madrid. O sea, al presidente naranja. En plena crisis de soberanía nacional, el PP se pone del lado del agresor.
Y por si eso fuera poco, Ayuso se va a Nueva York con dinero público en un viaje «institucional» que incluye reunirse con el alcalde de Sevilla y ver un festival de flamenco. Mientras tanto, llama eslogan vacío al «no a la guerra». Lo dice la misma que construyó su carrera política gritando «comunismo, libertad» y «me gusta la fruta».
Para rematarlo, la portavoz del PP sale a decir que si sube el precio de la gasolina es culpa de Sánchez. No de Trump. No de la guerra que ha empezado Trump. De Sánchez, porque los impuestos al combustible existen. Nos toman por tontos, directamente.
Este es el nivel de la oposición en España: vendida, servil y sin un gramo de amor propio. Mientras Sánchez dice no a que usen nuestro suelo para una guerra ilegal, el PP aplaude al que nos amenaza.