China acaba de decirle basta a Estados Unidos y a Donald Trump. En medio de la creciente presión sobre Venezuela, el gobierno chino ha reafirmado públicamente su apoyo al país caribeño, marcando una posición clara frente a las amenazas de Washington.
La portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Lillian, ha acusado directamente a Estados Unidos de injerencia en los asuntos internos de Venezuela, denunciando que Washington está fabricando crisis humanitarias para justificar sus intervenciones. Fue muy clara: lo que está pasando es una violación del derecho internacional.
Mientras Trump intenta aumentar la presión militar y económica sobre Maduro, potencias como China dejan claro que no van a permitir que EEUU imponga su voluntad en América Latina como si fuera su patio trasero. La geopolítica del Caribe está cambiando, y Washington está perdiendo influencia mientras crece una resistencia internacional que se niega a plegarse ante las amenazas del imperio.