China podría ser el futuro de América Latina. No es fantasía, es lo que está pasando ahora mismo mientras Trump pierde el control de su propio relato.
Xi Jinping habló 45 minutos con Lula. No fue protocolo: fue estrategia pura. China es ya el primer socio comercial de Sudamérica. Ofrece inversión sin chantaje, infraestructura sin humillación. Mientras tanto, EEUU bombardea Venezuela, roba petróleo y crea un «Consejo de Paz» donde Trump es presidente vitalicio y la entrada cuesta mil millones de dólares.
Lula lo tiene claro: «No seremos subordinados a proyectos hegemónicos». Canadá también se está moviendo. Las potencias medias se organizan. El viejo orden se derrumba.
La pregunta es si América Latina seguirá de rodillas o finalmente se pondrá de pie.