La tensión entre Trump y Venezuela ha alcanzado niveles alarmantes. Amenazas de invasión militar, planes para apoderarse del petróleo venezolano, y un discurso cada vez más belicista que pone en riesgo la estabilidad de toda la región.
Pero en medio de este caos, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha dado un paso al frente haciendo lo que otros líderes no se han atrevido: ha pedido públicamente a Naciones Unidas que actúe como intermediador en el conflicto entre Venezuela y Estados Unidos para evitar un derramamiento de sangre.
Analizamos las declaraciones de Sheinbaum, la respuesta de las organizaciones internacionales, y por qué esto representa un momento clave en la política latinoamericana. Mientras Trump continúa con su retórica agresiva, México se posiciona como una voz sensata que busca la paz y el diálogo.