Donald Trump ha sufrido una derrota importante en Minnesota. Después de semanas aterrorizando las calles de Minneapolis con 3000 agentes federales del ICE, el presidente ha tenido que retirar a Gregory Bovino, el comandante de esta operación paramilitar que muchos comparan con la Gestapo.
En apenas 10 días realizaron 300 arrestos, pero la presión de la población, los alcaldes demócratas y las protestas en las calles obligaron a Trump a dar marcha atrás. Minnesota demostró que la resistencia es posible y que el pueblo organizado puede plantar cara al autoritarismo.
Esta es la primera gran derrota de Trump en su cruzada migratoria, y demuestra que cuando la ciudadanía se organiza y los representantes locales se enfrentan al poder federal, se pueden frenar estas políticas inhumanas.