Estados Unidos se está preparando para la guerra. Y no es ninguna exageración. Trump acaba de anunciar un aumento del presupuesto militar del 50%, pasando de 1 billón a 1,5 billones de dólares. Lo llama «el ejército soñado». Pero lo más grave es de dónde va a sacar el dinero: de los aranceles y del saqueo a otros países. Esto es economía de guerra en toda regla.
En menos de un año de mandato, ha bombardeado siete países más que en todo su primer mandato completo. Ha amenazado a Venezuela, Colombia, Cuba, México, Panamá y hasta a Groenlandia. Ha cambiado el nombre del Departamento de Defensa por Departamento de Guerra. Y los datos internos son escalofriantes: el 47% de los estadounidenses cree que verá una guerra civil en su vida.
¿Y todo esto para qué? Para tapar los archivos Epstein, para distraer de sus números electorales catastróficos y para evitar un impeachment que sabe que le puede llegar si pierde las elecciones de mitad de mandato. Trump está acorralado y la guerra es su única salida.