Un senador republicano muy cercano a Trump amenaza con sacar las bases militares de España porque nos hemos negado a participar en su guerra contra Irán. Mi respuesta es sencilla: bienvenido sea, señor Graham. Cuando quiera.
Lo que esta amenaza revela no es la fuerza de Washington, sino su fragilidad. Un imperio que tiene que ir a la tele a hacer una pataleta para exigir que sus aliados le presten territorio para bombardear otro país sin ni siquiera pedirles permiso… ese imperio ya no sabe cómo quedarse.
Y mientras todo esto ocurre, en el PP siguen estancados en el seguidismo al imperio estadounidense, Abascal pide perdón a Trump en inglés y Ayuso se va a Nueva York con nuestro dinero. La derecha española, arrastrada como siempre.