Hay algo que necesitas saber: la democracia no se termina con tanques en las calles ni con golpes de estado espectaculares. Se termina cuando despiertas y descubres que quienes realmente gobiernan tu país no son los políticos que votaste, sino un puñado de multimillonarios que nadie eligió.
Elon Musk lo dejó claro: él decide qué departamentos del gobierno desaparecen, qué políticas se implementan y hasta quién puede hablar libremente en las redes sociales. Lo mismo pasa con Zuckerberg, Bezos y el resto de oligarcas tecnológicos. Controlan la información que recibes, las opciones que tienes y, en última instancia, tu voto.
Esto no es conspiración. Es el sistema funcionando exactamente como fue diseñado: una oligarquía disfrazada de democracia. Y lo peor es que la mayoría ni siquiera se da cuenta.