Los nuevos documentos del caso Jeffrey Epstein han revelado conexiones explosivas con algunas de las figuras más poderosas del mundo tecnológico y político. Elon Musk aparece mencionado en las agendas del abusador con una anotación sobre un posible viaje a su isla privada en 2014, el mismo lugar donde se cometían los peores abusos contra menores.
Pero Musk no está solo. Peter Thiel, el multimillonario que financia la extrema derecha global, también aparece como comensal en estos documentos, junto a Steve Bannon, el cerebro propagandístico del trumpismo. Todo esto mientras Donald Trump, que prometió «sacar la gran bomba» sobre los archivos de Epstein, resulta ser parte del mismo círculo.
La ironía es brutal: los mismos que construyeron teorías conspirativas sobre redes de abusadores ahora aparecen conectados con el mayor depredador de menores de la historia reciente. Musk ha salido a negar la invitación, pero la pregunta es inevitable: si fueron capaces de compartir mesa con Epstein, ¿de qué más son capaces ahora que controlan el poder casi absoluto?
Analizamos cómo este círculo de Silicon Valley ha logrado tomar el control del aparato estatal estadounidense y qué significa para las víctimas que siguen esperando justicia.