Escándalo monumental en Estados Unidos. Donald Trump compartió en su red social una imagen generada con IA donde aparecen Barack Obama y Michelle Obama caracterizados literalmente como monos, como primates. Y lo más grave no es solo que lo compartiera, sino que estuvo publicado 12 horas completas antes de borrarlo.
Pero lo peor viene después: la Casa Blanca salió a defenderlo. Sí, has leído bien. La portavoz Carolyn Leavitt dijo que era «solo un meme», «sátira política» y que los medios exageraban. Comparar al primer presidente negro de Estados Unidos y a su esposa con simios, según ellos, no era para tanto.
Esto no es una anécdota. Representar a personas afroamericanas como monos es uno de los estereotipos más antiguos y violentos de la historia estadounidense, utilizado durante siglos para deshumanizar y justificar la esclavitud y segregación.
Lo que cambió todo fue que varios senadores republicanos, incluidos congresistas negros como Tim Scott, salieron públicamente a condenar la barbaridad. Se dieron cuenta de que esto les iba a costar votos afroamericanos de cara a las elecciones de medio mandato en noviembre. Solo entonces Trump borró el vídeo y mintió diciendo que «no lo vio completo» y que solo hablaba de fraude electoral.
Ahora intentan culpar a un trabajador de su equipo, cuando todo el mundo sabe que Trump gestiona sus redes sociales personalmente, especialmente por la noche. Es la decadencia total del discurso político estadounidense. Y lo peor es que mañana habrá otro escándalo y este quedará enterrado. La normalización de la barbaridad.