ESPAÑA SE VA CON CHINA Y DAN UNA LECCIÓN A TRUMP. CADA VEZ MÁS SOLOS.

Pedro Sánchez viaja a China por cuarta vez en cuatro años, pero esta no es una visita más: es la primera con carácter de visita […]

Pedro Sánchez viaja a China por cuarta vez en cuatro años, pero esta no es una visita más: es la primera con carácter de visita oficial de máximo nivel diplomático. China ha elevado el rango al tope, con reuniones con Xi Jinping, el primer ministro Jiang y el presidente de la Asamblea Nacional Popular. Eso, en el lenguaje protocolar chino, significa que España es un interlocutor de primer nivel. No un satélite, no un país de segunda fila. Un socio estratégico real, en el momento más convulso de la geopolítica global.

Y mientras España firma acuerdos para agricultores, empresas tecnológicas e investigadores, el Partido Popular lleva cuatro viajes criticando lo mismo que ellos mismos hicieron. Feijóo fue a China en 2017, se llevó veinte empresarios, volvió encantado y dijo que había sido productivo. Rajoy fue dos veces. El PP llegó incluso a firmar un memorándum de entendimiento con el Partido Comunista Chino. Pero claro, ahora Trump dice que no se puede, y por lo tanto Feijóo dice que no se puede. Así de simple, así de patético. Y para rematar, Cayetana Álvarez de Toledo dejó por escrito que sí a la guerra contra Irán, y luego tuvo la cara de negar que lo había dicho. Todo esto es lo que pasa cuando un partido renuncia a hacer oposición seria.

Macron ha ido a Pekín. El canciller alemán ha ido a Pekín. El primer ministro de Reino Unido ha ido a Pekín. El de Canadá también. Europa entera está haciendo exactamente lo que hace España, porque en 20 años miraremos atrás a este momento y veremos quién supo leer lo que estaba pasando y quién se quedó de rodillas esperando instrucciones de Washington. España ha elegido. Y mientras los mediocres ladran, el mundo avanza.