Trump está usando la guerra de Irán para algo que no tiene nada que ver con Irán: decidir quién será su sucesor en 2028. Mientras bombardean Teherán, él cenaba con millonarios en Mar-a-Lago preguntándoles si preferían a Rubio o a Vance. Eso es todo lo que necesitas saber.
JD Vance se ha quedado atrapado en su propia contradicción. Construyó su carrera prometiendo que nunca apoyaría guerras en el extranjero, y ahora las vice-preside en silencio. Trump lo remató públicamente diciendo que «era el menos entusiasta». Traducción: no tiene principios, hace lo que le digo.
Marco Rubio sube, pero su popularidad es un préstamo que Trump puede retirar cuando quiera. Ya lo hizo en 2016, lo hizo con Pence, y lo volverá a hacer. El patrón es siempre el mismo: te necesita, te usa, te debilita.