ESTO ES EL FIN DE TRUMP. PIERDE LAS ELECCIONES EN SU PROPIA CASA.

Donald Trump acaba de perder una elección en el distrito que rodea su mansión de Mar-a-Lago, el mismo sitio donde duerme, recibe a líderes extranjeros […]

Donald Trump acaba de perder una elección en el distrito que rodea su mansión de Mar-a-Lago, el mismo sitio donde duerme, recibe a líderes extranjeros y emite su propio voto. Lo ha perdido ante una mujer que se dedica a hacer fitness para embarazadas y que nunca antes había aspirado a un cargo público. Hace apenas un año y medio, Trump ganaba ahí por 11 puntos. Eso no es un giro electoral: es un desplome.

Y no es un caso aislado. Desde que Trump llegó a la Casa Blanca, los demócratas han ganado 29 elecciones especiales en todo el país — en Florida, Texas, Luisiana, Nueva York, Minnesota — y los republicanos no han arrancado ni un solo escaño. 29 a 0. En estados donde el Partido Republicano llevaba décadas siendo intocable. La explicación es sencilla: la gente mira el ticket del supermercado, ve que la inflación sube, que los precios no bajan, que las guerras siguen, que los archivos Epstein no aparecen… y se da cuenta de que le mintieron. Todas las promesas, rotas.

El propio Steve Bannon ya lo ha dicho en público: si pierden las elecciones legislativas de noviembre de 2026, algunos irán a la cárcel. Trump lo sabe. Y el riesgo real ahora mismo no es solo que pierda — es que sepa que va a perder y decida que las urnas no se abran en condiciones de libertad.