Feijóo ha convocado otra manifestación más, esta vez en el Templo de Debod, un sitio más pequeño que Plaza de España donde ya pincharon el verano pasado. Y lo mejor de todo es que justo después de convocarla, se ha ido corriendo a Cataluña a suplicarle a Junts que por favor le voten una moción de censura. Sí, a los mismos a los que llamaba «golpistas», «prófugos de la justicia» y «delincuentes». La misma gente a la que hace cuatro días quería ilegalizar.
Y mientras tanto, se atreve a presentarse como representante de «la España decente» justo cuando acaban de sustituir a Mazón por su número dos después de protegerlo durante un año entero mientras las víctimas de la DANA pedían que se fuese. También han detenido al presidente de la Diputación de Almería del PP por corrupción con mascarillas. Muy decentes todos.
La realidad es que la mayor virtud que tiene Pedro Sánchez es tener enfrente a un líder tan torpe como Feijóo, que cada vez que el gobierno está en problemas, sale a hacer el ridículo y le da oxígeno a la izquierda. Esta manifestación va a servir para risoterapia, poco más.