Alberto Núñez Feijóo está en caída libre y esto cada vez huele más a final de ciclo. Después de pasarse un año entero defendiendo lo indefendible con Carlos Mazón, ahora que por fin dimite (tarde, mal y insultando a las víctimas), Feijóo queda más en evidencia que nunca. ¿Cómo es posible que diga que las víctimas son su prioridad cuando lleva 365 días aplaudiendo y abrazando a Mazón mientras las familias pedían su dimisión?
Pero lo mejor viene ahora: el PP «activa el modo electoral» como si eso fuera una novedad. Llevan pidiendo elecciones desde el 24 de julio de 2023, literalmente el día después de las elecciones que perdieron. Y mientras tanto, VOX les está haciendo sudar sangre en la negociación por Valencia. No se fían del PP valenciano, no se fían de la dirección nacional, y están dispuestos a forzar elecciones porque las encuestas les dan más diputados.
Feijóo está tan amortizado que ni en sus propias redes sociales le hacen caso. Sus tuits consiguen menos interacciones que las respuestas que le mandan. Y lo peor es que lo sabe. Sabe que si tiene que aguantar mucho más como líder de la oposición, lo van a purgar como a Casado. Su única salvación es que haya elecciones ya, pero mientras tanto Ayuso y Aznar le siguen dictando lo que tiene que hacer.