Hoy Argentina vota y Javier Milei está sudando la gota gorda. Después de 22 meses de gobierno libertario, el showman presidencial se enfrenta a su primera prueba electoral real con todos los escándalos explotándole en la cara. Las coimas del 3% de su hermana Karina, robándole a los discapacitados, los audios de Diego Spagnolo, la estafa de la criptomoneda liberal, y el candidato Espert imputado por blanquear dinero del narcotráfico.
Pero lo más humillante es ver cómo Donald Trump lo chantajea públicamente: «Si pierde las elecciones, no vamos a ser generosos con Argentina». 20 mil millones de dólares a cambio de la soberanía nacional. Milei celebra como un niño mientras Trump ni siquiera se molesta en escucharlo hablar, pidiendo un traductor después de minutos de discurso.
100.000 puestos de trabajo destruidos, jubilados viviendo con pensiones de miseria, y el peso argentino desplomándose. El superávit fiscal construido sobre el sufrimiento humano mientras el presidente hace el ridículo cantando en su auto-cumpleaños. Hoy 36 millones de argentinos tienen la oportunidad de ponerle freno a esta locura.