IRÁN GOLPEA CON DUREZA A EEUU. TRUMP INTENTA OCULTARLO.

Irán acaba de atacar dos objetivos que nadie esperaba que pudiera alcanzar: Diego García, la gran base militar de EEUU y el Reino Unido en […]

Irán acaba de atacar dos objetivos que nadie esperaba que pudiera alcanzar: Diego García, la gran base militar de EEUU y el Reino Unido en el océano Índico, y Dimona, donde Israel guarda su arsenal nuclear no declarado. Cuatro semanas después de que Trump dijera que las capacidades balísticas iraníes habían sido destruidas, Irán ha demostrado que sus misiles llegan al doble de la distancia que admitía oficialmente. Esto no es un detalle técnico. Es una mentira estratégica que cambia por completo el mapa de esta guerra.

Trump inició este conflicto sin consultar a nadie, sin aval de la ONU, sin amenaza inminente demostrable. Y ahora, con el estrecho de Ormuz bloqueado, el petróleo por las nubes y los misiles iraníes sobrevolando el océano Índico, dice que sus aliados europeos y asiáticos deberían hacerse cargo. Los mismos a los que no consultó cuando decidió bombardear. Es la lógica del pirómano que llama a los bomberos y les echa en cara que lleguen tarde.

Y por si quedaba alguna duda sobre quién es este hombre, hoy Trump celebró públicamente la muerte de Robert Mueller, un funcionario de 81 años que murió de Parkinson y que simplemente hizo su trabajo. No es locura. Es maldad deliberada, exhibida con orgullo. Y ese es el hombre que tiene el dedo en el gatillo.