Trump llevaba días diciéndonos que la guerra con Irán estaba prácticamente terminada. Horas después, Irán minaba el Estrecho de Ormuz — el canal por el que pasa el 20% del petróleo mundial — y el precio del barril se disparaba otra vez. No es una metáfora: son minas explosivas reales, y tienen entre 2.000 y 6.000muchas más en reserva sin soltar todavía.
Lo más grave no son las minas. Lo más grave es lo que ha revelado un senador demócrata desde dentro: no hay objetivos claros, no hay plan para reabrir el Estrecho, y los bombardeos no van a eliminar el programa nuclear iraní aunque Trump lo repita cada día. Están gastando miles de millones, ya van varias bajas estadounidenses.
Esto no es un error de cálculo. Es negligencia pura. Y la cuenta la vamos a pagar todos en la gasolinera.