Israel ha interceptado en aguas internacionales la Flotilla de la Libertad que intentaba llevar ayuda humanitaria a Gaza. 500 personas de 46 países, entre ellos 49 españoles como Ada Colau, han sido abordadas por 30 buques de guerra israelíes en una operación que no tiene otro nombre que piratería de Estado.
Estas personas llevaban un mes navegando, sabiendo perfectamente lo que les esperaba. En 2010, Israel ya asesinó a 10 activistas en una operación similar. Ahora, les acusan de ser «aliados de Hamás» por llevar agua, medicinas y alimentos a una población sometida a un genocidio sistemático.
Mientras Europa guarda un silencio sepulcral y el Gobierno español se escuda en «protocolos consulares», Israel vuelve a demostrar que actúa con total impunidad. 500 personas que decidieron jugársela para romper el bloqueo criminal sobre Gaza están ahora detenidas, incomunicadas y siendo procesadas como criminales.
La historia juzgará este momento. Y también juzgará a los que callaron.