Trump lleva días haciendo cosas que parecen de película de ciencia ficción, pero que en realidad tienen una explicación muy sencilla: pánico. Pánico puro, sin disfraz, sin ni siquiera molestarse en ser coherente.
Primero acusa a Obama de revelar «información clasificada» por hacer una broma sobre el Área 51 en un podcast. Horas después, él mismo anuncia que va a publicar todos los archivos del gobierno sobre alienígenas y OVNIs. El mismo hombre. El mismo día. Sin pestañear.
Y lo más llamativo no es eso, es que ni siquiera sus propios compañeros republicanos se lo creen. Un congresista del partido de Trump ya lo ha dicho en público: «arma de distracción masiva». Porque de lo que no quieren que hablemos es de Epstein. Y mientras tanto, también están moviendo media armada americana hacia Irán, que tampoco es barato precisamente.