Javier Milei está completamente desquiciado y ya no puede disimularlo. La nueva foto oficial de Casa Rosada muestra a un presidente mentalmente desbordado, con la misma cara de loco y la misma ropa en eventos diferentes días. ¿Es real o un montaje? Da igual, porque lo que es real es el colapso total de su gobierno.
Mientras Karina Milei, su hermana «Moisés», se dedica a robar el 3% de los contratos de discapacitados, Javier intenta mantener la compostura pero ya es imposible. La derrota de 13 puntos en Buenos Aires fue el golpe final que destapó toda la podredumbre interna.
Sus propios defensores ya no pueden seguir haciéndose los boludos: Milei no está bien mentalmente. La presión del poder lo está destruyendo y ni siquiera puede controlar sus gestos faciales. Es la imagen perfecta del fracaso político argentino.
El triángulo de hierro del gobierno está oxidado: Santiago Caputo contra los Menem, los «pibes» contra la «casta», y en el medio un presidente que llora comparando a su hermana con Moisés mientras ella chorreaba millones.