Trump, María Corina Machado y otros políticos estadounidenses ya no se molestan en ocultar qué es lo que realmente quieren en Venezuela: petróleo. Lo han dicho públicamente ante cámaras, en redes sociales, delante de banqueros y ejecutivos petroleros. No es casualidad, no es una filtración, es su estrategia abierta.
Mientras hablan de democracia y libertad, lo que están planeando es una intervención militar para controlar las reservas petroleras más grandes del mundo. Y detrás de todo esto hay inversores, empresas estadounidenses y acuerdos millonarios ya preparados. ¿Y los venezolanos? Pues solo serían daños colaterales en esta guerra por el oro negro.