LOS ASTRONAUTAS DE LA LUNA NO AGUANTAN A TRUMP. SE LES NOTA.

Donald Trump se coló en la llamada en directo con los cuatro astronautas de la misión Artemis 2, justo cuando acababan de batir el récord […]

Donald Trump se coló en la llamada en directo con los cuatro astronautas de la misión Artemis 2, justo cuando acababan de batir el récord histórico de distancia máxima alcanzada por seres humanos fuera de la Tierra, sobrevolando la cara oculta de la Luna. El silencio y la incomodidad de los astronautas lo decían todo. No hacía falta más.

Lo que no te cuenta casi nadie es lo que ocurre al mismo tiempo: Trump acaba de recortar 5.600 millones de dólares del presupuesto científico de la NASA. Cuarenta misiones canceladas. Los programas de astrofísica, biofísica y exploración del sistema solar, eliminados de un plumazo. Llama para pedir autógrafos con una mano y firma los recortes con la otra. Y mientras tanto, China lleva desde 2019 trabajando en la cara oculta de la Luna, recogiendo muestras, avanzando sin foto, sin llamada presidencial naranja, solo con inversión real y sostenida en ciencia. Eso es lo que marca la diferencia entre un país que trata la ciencia como prioridad y uno que la usa de decorado político.

A la Luna no se va con palabras ni con maquillaje naranja. Se va con financiación, con décadas de trabajo colectivo, con colaboración internacional. Todo lo contrario de lo que representa Trump.