LOS TRABAJADORES DE EEUU SE CANSAN DE TRUMP. VIENE LA REVOLUCIÓN.

La clase trabajadora de Estados Unidos está empezando a hacer lo que llevaba años sin hacer: sumar dos más dos. Porque una cosa es votar […]

La clase trabajadora de Estados Unidos está empezando a hacer lo que llevaba años sin hacer: sumar dos más dos. Porque una cosa es votar a un multimillonario con la esperanza de que peleará por ti, y otra muy distinta es verle bajar impuestos a los ricos, subir los precios en el supermercado con aranceles absurdos y fabricar sus gorras de «América Primero» en China. Eso es lo que está pasando ahora mismo en el país más rico del mundo, y merece que lo contemos sin anestesia.

El relato de Trump era simple y emocionalmente poderoso: te han robado el trabajo, y la culpa es del chino, del mexicano, del inmigrante. El problema es que era mentira. Las fábricas no se fueron a China porque los chinos las robaron. Se fueron porque sus propietarios decidieron que era más rentable producir allí y quedarse la diferencia. Fue una decisión de clase, facilitada por décadas de política diseñada desde Washington por los mismos lobbies que financiaban a republicanos y demócratas por igual. Y mientras tanto, la sindicalización cayó del 20% al 10%, los salarios se estancaron y los beneficios corporativos alcanzaron 3,5 billones de dólares en 2024.