Vamos a hablar claro sobre lo que está pasando en México. Las protestas que la prensa conservadora vende como un despertar espontáneo no son lo que parecen. El gobierno de Claudia Sheinbaum ha documentado una inversión de 90 millones de pesos en campañas de bots y cuentas falsas para promover movilizaciones.
Cuando revisas quién está detrás encuentras siempre los mismos nombres: Ricardo Salinas Pliego (que debe 48 mil millones al fisco), operadores argentinos que trabajaron para Milei, periodistas españoles de ultraderecha, y por encima de todos, Atlas Network, la organización que lleva décadas desestabilizando gobiernos progresistas.
¿Por qué México es el objetivo prioritario? Porque es la segunda economía de América Latina y la más grande gobernada por la izquierda. Si México cae, el progresismo continental entra en fase terminal. Si resiste, queda demostrado que otra forma de gobernar es posible.
Trump necesita un México débil y sumiso. Le encantaría que Sheinbaum se arrodillara como Milei, pero no lo hace. Y eso desespera tanto a Washington como a la derecha continental. México está desmontando el relato neoliberal día a día, por eso lo atacan con tanta histeria.