400.000 personas congregadas en el Zócalo de Ciudad de México. Una cifra brutal que demuestra la fuerza política de Claudia Sheinbaum a solo un año de gobierno. La primera presidenta mujer de México cerró su gira de rendición de cuentas con un mensaje contundente: no habrá ruptura con López Obrador, México no se arrodillará ante Trump, y se acabaron los privilegios para los potentados que usan amparos para no pagar impuestos.
Con un 73% de aprobación (cinco puntos más que AMLO en su primer año), mayorías en el Congreso y 27 de 32 gubernaturas, Sheinbaum está consolidando un proyecto político que la oposición no termina de entender. Mientras tanto, responde a las amenazas arancelarias de Trump con datos: el 70% de las armas ilegales en México vienen de Estados Unidos, los homicidios han bajado un 32% a nivel nacional, y no es con aranceles como se resuelven los problemas fronterizos.
Este discurso no fue solo un informe de gobierno. Fue una declaración de principios, un mensaje de soberanía y la consolidación de la Cuarta Transformación. La derecha sigue esperando divisiones internas que no llegan, mientras Sheinbaum construye su propio liderazgo sin traicionar el proyecto común.