Javier Milei ha tocado fondo. Su viaje a Estados Unidos no ha sido una visita diplomática, ha sido una genuflexión patética ante Donald Trump que ha terminado con una de las fotos más humillantes de la política argentina reciente: el presidente posando alegremente con un tweet impreso que Trump le regaló como si fuera una reliquia.
Pero esto va mucho más allá del ridículo. Milei ha ido a Nueva York a mendigar un rescate de 20 mil millones de dólares después de perder por 13 puntos en Buenos Aires y con las elecciones de octubre pintándose muy negras. A cambio, está entregando la soberanía argentina: el litio, los recursos estratégicos, todo lo que Trump quiera.
La gente se está dando cuenta. Las elecciones de Buenos Aires fueron solo el principio. En octubre veremos si los argentinos están dispuestos a seguir aguantando este circo o si por fin le dan la patada en el culo que este tipejo mediocre se merece.