Javier Milei protagoniza uno de los momentos más delirantes desde que llegó al poder. En una entrevista intenta justificar el escándalo de corrupción que rodea a su hermana Karina Milei, quien está siendo señalada por presuntas coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad. Y ojo, porque lo que dice no tiene ningún sentido.
El presidente argentino, visiblemente nervioso y al borde de las lágrimas, asegura tener «absoluta tranquilidad» mientras se le nota perturbado. La contradicción es brutal: por un lado defiende a capa y espada a su hermana, y por otro intenta desvincularse del tema diciendo que «tarde o temprano la verdad saldrá a la luz». ¿En serio? ¿Esa es tu defensa?
Lo más grave es que estamos hablando de la Agencia Nacional de Discapacidad, una institución que debería estar protegiendo a los más vulnerables, y en su lugar está siendo utilizada para presuntos negocios turbios. Karina Milei, la persona de máxima confianza del presidente, en el centro de todo esto. Y Javier sin argumentos, nervioso, contradiciéndose.