Javier Milei vuelve a arrastrarse ante Trump, su 13.º viaje a Estados Unidos y el 5.º solo en 2025. Esta vez va a la Casa Blanca después de recibir un rescate financiero de 20 mil millones de dólares, pero esto no es ayuda desinteresada, es geopolítica pura y dura.
Mientras el presidente argentino se hace fotos ridículas en el Salón Oval y presume de un «apoyo nunca visto», Argentina se desangra: el riesgo país supera los 1200 puntos, la inflación devora salarios, más de la mitad de la población vive en la pobreza y las pymes siguen quebrando. Lo peor es que este supuesto anarcocapitalista que gritaba contra el gasto público está aceptando miles de millones del erario estadounidense. Socialismo para los ricos, capitalismo salvaje para los trabajadores. Trump no regala nada: cada dólar viene con cadenas invisibles que atan a Argentina al proyecto imperial.
Y mientras todo esto pasa, Milei tiene tiempo para 13 viajes internacionales pero no para hablar de la corrupción de su hermana, del escándalo de Espert, ni de los problemas reales del país. Las elecciones de octubre están a la vuelta de la esquina y esta nueva genuflexión ante Washington no va a salvarlo.