Javier Ortega Smith acaba de explotar públicamente contra su propio partido, contra VOX, contra Abascal. No contra Sánchez, no contra los «comunistas», sino contra los suyos. El hombre que estuvo ahí desde el primer día, cuando no tenían ni para gasolina, acaba de ser suspendido de militancia. Y no se ha callado.
Lo más gordo: ha dejado caer que sabe dónde va el dinero de VOX. Las cuentas del partido. Y eso, viniendo del secretario general fundador, no es un comentario al aire.
Mientras tanto, Abascal lo ha despachado con un «VOX tiene más fundadores que afiliados». Sin una sola palabra de agradecimiento para el tipo que lo ayudó a construir todo.
Hablamos también de la purga sistemática que lleva años vaciando VOX de todo el que alguna vez importó, de la financiación extranjera, y de por qué este partido es, en el fondo, la quinta columna del trumpismo en España.