Ortega Smith ha sido expulsado definitivamente de VOX. Sin expediente, sin debate, sin nada. Le han retirado la condición de afiliado por negarse a dejar la portavocía del Ayuntamiento de Madrid, el cargo para el que se presentó a las elecciones. Eso es todo. Eso es lo que Abascal considera una «infracción muy grave».
Estamos hablando del militante número 006. Del hombre que estuvo desde el principio, cuando VOX era una anécdota, del que fue secretario general durante seis años, del que ponía la cara cuando hacía falta. Y ahora le cierran la puerta con un comunicado de prensa nocturno, para que se entere la menor gente posible.
Y no es solo Ortega Smith. Antelo en Murcia, García Gallardo con burofaxes, Espinosa de los Monteros fuera… Lo que queda dentro de VOX es ya la purga de la purga. El sumiso del sumiso. Gente que se arrodilla ante Abascal, que a su vez se arrodilla ante Trump. Es que no hay nada más ridículo.