El PP ha ganado las elecciones autonómicas de Castilla y León, como lleva haciendo desde hace 40 años, así que tampoco hay que tirar cohetes. Mañueco sube solo dos escaños a pesar de haberse comido todos los votos de un Ciudadanos que directamente ha desaparecido del mapa. La estrategia de Feijóo de ir desgastando comunidad a comunidad al PSOE está naufragando, y los números lo dejan bastante claro.
El PSOE sorprende resistiendo y sumando dos escaños más, que no era lo esperado viendo lo que pasó en Aragón y Extremadura. Pero la otra cara de la moneda es un hundimiento brutal de la izquierda: Izquierda Unida fuera, y Podemos con un 0,7% de los votos, por detrás incluso de Alvise Pérez. Cuando te supera el partido de un tipo que se dedica a hacer el ridículo en redes sociales, algo muy serio está pasando.
Y mientras tanto, Ione Belarra y compañía siguen buscando culpables en todos lados menos en el espejo. La pregunta es cuánto tiempo más puede aguantar ese discurso cuando los datos dicen lo que dicen.