Gabriel Rufián no se ha guardado nada en el Congreso. Ha puesto contra las cuerdas a PP, Vox y Junts por su silencio y sus burlas ante el secuestro de 50 españoles por parte de Israel cuando iban en la flotilla hacia Gaza.
Y tiene razón: si esto lo hubiera hecho China, Venezuela o Rusia, estarían dando la turra sin parar. Pero como es Israel, callan como yunques o directamente se mofan. Curiosos patriotas que presumen de españolismo pero miran para otro lado cuando un Estado extranjero secuestra a compatriotas en aguas internacionales.
Rufián también habla claro sobre el genocidio en Gaza, sobre el decreto ley de embargo de armas que llega tarde pero que algo es algo, y sobre la hipocresía absoluta de quienes se llenan la boca con la libertad de expresión pero luego te meten una querella por opinar.