El Tribunal Supremo ha dado la razón a Silvia Intxaurrondo en su demanda contra El Mundo y su director Francisco Rosell. La sentencia es demoledora: condena al periódico conservador por intromisión ilegítima al derecho al honor de la presentadora de La Hora de la Uno.
Los hechos son claros. El Mundo publicó un artículo insinuando que Intxaurrondo había recibido privilegios de la Comunidad de Madrid por su cercanía a Podemos. El Supremo ha confirmado que esto es mentira y que el periódico actuó con mala fe. Resultado: 20.000 euros de indemnización, publicación de la sentencia y costas procesales.
Esto demuestra algo importante: los medios conservadores pueden tener todo el poder que quieran, pero cuando mienten y difaman, los tribunales están ahí para pararles los pies. Y eso es lo que ha pasado aquí.