Donald Trump acaba de cruzar una línea peligrosa. Ha acusado a Gustavo Petro, presidente de Colombia, de ser líder del narcotráfico mientras ordena bombardear embarcaciones en el Caribe sin ningún tipo de juicio. 37 muertos, la mayoría pescadores y civiles, convertidos en daños colaterales de una guerra absurda.
Trump ni siquiera es capaz de escribir bien Colombia en su tweet (puso «Columbia») antes de amenazar con cortar ayudas, imponer aranceles del 50% e incluso intervenir militaramente en el país. Mientras tanto, Petro le responde con contundencia: el verdadero enemigo del narco en Colombia ha sido él, no Trump que se la pasaba construyendo casinos.