Trump ha vuelto a demostrar que no tiene límite alguno. Rob Reiner, el famoso director de cine que nos dio películas inolvidables, ha muerto junto a su esposa en circunstancias trágicas. ¿Y qué hace Trump? Pues escribir un mensaje absolutamente delirante donde apenas menciona al fallecido y aprovecha para atacar a CNN, insultarlos y continuar con su guerra particular contra los medios.
Es increíble cómo ni siquiera ante la muerte de alguien este hombre es capaz de mostrar un mínimo de respeto. Le importa más seguir con sus ataques políticos que honrar la memoria de una figura importante del cine americano. Y lo peor es que está enfermo de egocentrismo, todo tiene que girar alrededor de él y de sus obsesiones.